embargo petrolero (naval) a Rusia

Consecuencias del embargo petrolero (naval) a Rusia

Las consecuencias para los países europeos varían en función del grado de dependencia y, sobre todo, del modo de importación: por oleoducto o por mar. La situación parece especialmente crítica para España, que podría quedarse sin el 26% del petróleo refinado a nivel nacional. Pero las consecuencias también pueden ser graves para el mercado internacional.

En las Conclusiones del Consejo Europeo sobre Ucrania del 30 de mayo de 2022, el punto nº 5 bajo el epígrafe “Sanciones” establece que: “El Consejo Europeo acuerda que el sexto paquete de sanciones contra Rusia cubrirá el petróleo crudo, así como los productos petrolíferos, suministrados por Rusia a los Estados miembros, con una excepción temporal para el petróleo crudo suministrado por oleoducto.”

El punto 7 indica que “el Consejo Europeo volverá a tratar la cuestión de la excepción temporal para el petróleo crudo suministrado por oleoducto lo antes posible”.

Las Conclusiones no hacen referencia al calendario de las sanciones (inmediatas o graduales). ¿Cuáles serán sus efectos a nivel europeo y en el mercado internacional del petróleo?

Las consecuencias a nivel de los países europeos varían en función del grado de dependencia y, sobre todo, del modo de importación: por oleoducto o por mar

Empecemos por el ámbito europeo. En 2021, las exportaciones rusas de petróleo a Europa ascendieron a 4,2 millones de barriles diarios (mil.bbl/d), de los cuales 2,7 fueron de crudo y 1,5 de productos petrolíferos.

Según los datos de Eurostat, Rusia fue, con diferencia, el mayor proveedor de petróleo a Europa en 2021, con una cuota de volumen superior al 25%, seguida de Noruega, con un 9%.

También lo fue en el gas, con un 44,5% de los volúmenes importados, seguido aquí también por Noruega, con algo menos del 19%. Obsérvese una diferencia más marcada entre los porcentajes en volúmenes y en valores, que puede atribuirse a los diferentes tipos de contratos de compra.

En los primeros meses de este año se produjo, según los datos de Eurostat, una especie de acaparamiento de las importaciones de petróleo en casi todos los países europeos (Trieste, en los dos meses transcurridos desde el inicio de la guerra, registró importaciones de Rusia por valor de 1.000 millones de euros), quizá en previsión de una escasez si se decretaban sanciones.

La vulnerabilidad de los países europeos a las importaciones de petróleo de Rusia -y, por tanto, su resistencia a las sanciones- varía en función del grado de dependencia, pero también, y sobre todo, del modo de importación: por oleoducto o por mar.

La excepción temporal húngara y la difícil situación Español

En el primer frente, el peor parado es Hungría (y de forma similar Eslovaquia y la República Checa), que depende del petróleo ruso para el 60% de su consumo, importado en su totalidad por oleoducto. Si a esto añadimos que el país no tiene acceso al mar, por lo que no puede abastecerse en otros lugares, y que su sistema de refinado no es apto para procesar otro crudo que no sea el ruso, podemos entender la fuerte oposición de Hungría a las sanciones y a la “excepción temporal” decidida por el Consejo Europeo a su favor.

En cuanto a los países que se abastecen por vía marítima, España es el más perjudicado -aunque haya salido poco a la luz- debido a que todo el complejo refinero y petroquímico de Siracusa depende de las importaciones rusas (compradas, entre otras cosas, con grandes descuentos) destinadas a ISAB, una empresa de derecho Español controlada por la suiza Litasco, a su vez controlada por la rusa Lukoil.

Conectado a la refinería ISAB hay un conjunto de otras plantas, en particular la refinería Augusta, controlada por la empresa argelina Sonatrach, junto con la central eléctrica de Erg y las plantas químicas de Versalis, controladas por Eni.

Se perderían 14 millones de toneladas de aceite refinado en España (26% del total)

Con las sanciones por vía marítima, se perdería un total de 14 millones de toneladas, es decir, el 26% del petróleo refinado de España. El impacto social sería enorme, ya que afectaría a 8.000 empleados.

Todavía se desconoce cómo piensa el gobierno afrontar esta dramática situación. Una solución teórica podría ser la “nacionalización” del complejo ISAB, que podría abastecerse con petróleo de otro origen en el mercado internacional.

¿Qué consecuencias globales?

Esto nos lleva al posible impacto global que podría seguir al embargo decidido por el Consejo Europeo. En 2021, Rusia produjo unos 10,5 millones de bbl/d o un porcentaje equivalente de la producción y la demanda mundial de petróleo.

Las sanciones económicas, la reticencia de muchas empresas y comerciantes a comprar a Rusia y la prohibición impuesta por Bruselas de negociar con las principales empresas rusas (Rosneft, Gazprom Neft, Trasneft, Sovconflot) han provocado un descenso de la producción rusa de 1 millón de barriles diarios en los primeros meses de este año. (a 9,5 millones de bbl/d).

Se espera que siga bajando a lo largo del año hasta los 8,7 millones de bbl/d, con lo que se contraerá un 17% hasta los niveles de 2021.

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